Elecciones en Brasil: Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se disputan la presidencia y el rumbo regional

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Un total de 158.745.463 brasileños están habilitados para elegir este domingo a un nuevo presidente entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro. El líder izquierdista busca su reelección y su cuarto mandato a los 80 años de edad.

Por su parte, el legislador de 45 años representa a la ultraderecha local. El candidato opositor presenta un perfil más moderado que el de su padre y exmandatario.

Un total de 12 fórmulas competirán en las urnas. Sin embargo, la extrema polarización reduce la lucha a solo dos candidatos de agrupaciones políticas e ideológicas opuestas: el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) y el derechista Partido Liberal (PL). Los últimos sondeos le dan una leve ventaja a Lula.

Pese a ello, el mandatario se ubica lejos del 50% más uno de los votos necesarios para la obtención de la victoria en el primer turno.

Elecciones en Brasil: Lula y Bolsonaro cerraron campaña en San Pablo con dos actos multitudinarios

“La posibilidad de que las elecciones se resuelvan en el primer turno es irrisoria. Hay un 90% de probabilidad de que haya un balotaje”, dijo el analista brasileño Antonio Lavareda, presidente honorario de la Asociación Brasileña de Investigadores Electorales.

La segunda vuelta tiene fecha prevista para el 25 de octubre. Las encuestas vaticinan una paridad absoluta en ese escenario, por lo que el resultado final constituye una gran incógnita.

Este domingo los brasileños están convocados para elegir al presidente y su vice, además de renovar la Cámara de los Diputados y dos tercios del Senado. En la misma jornada, la población elegirá a los 27 gobernadores regionales.

Los comicios se desarrollarán en un clima enrarecido con acusaciones cruzadas, fake news y una grieta ideológica. La tensión ha dividido al país virtualmente en dos sectores.

Esta polarización dejó fuera de juego a las restantes 10 fórmulas presidenciales. Estos espacios en conjunto solo llegarían a la suma de alrededor del 20% de los votos, según sondeos coincidentes.

En ese segmento destacan los candidatos Romeu Zema, del Partido Novo; Ronaldo Caiado, del Partido Social Democrático (PSD); Renan Santos, del Movimiento Missão, y el reconocido psiquiatra Augusto Cury, de Avante.

Las elecciones definirán el rumbo ideológico del país para los próximos cuatro años. El resultado determinará mucho de la geopolítica sudamericana de lo que resta de la década.

Hoy el gobierno brasileño es el último bastión de la izquierda dura del área. Esta condición persiste más allá del más moderado presidente uruguayo Yamandú Orsi, de centroizquierda y sin el mismo peso internacional de Lula. Mientras Venezuela carece de todo peso por la fuerte presión de Washington.

Un triunfo del actual presidente frenaría la “marea azul” surgida en Sudamérica en los últimos dos años con la ola de triunfos de candidatos de derecha dura. Esta corriente inició con Javier Milei en la Argentina y tiene su último exponente en el colombiano Abelardo de la Espriella.

Flávio Bolsonaro es un personaje periférico de la política brasileña, pero heredero del clan familiar. El postulante es el candidato de Donald Trump, quien presionó a Lula con la aplicación de aranceles y descalificaciones para favorecer la candidatura del rival opositor.

El presidente estadounidense busca la suma de Brasil al “Escudo de las Américas”. Este plan hemisférico persigue la coordinación de esfuerzos militares y de inteligencia contra el crimen organizado y el narcoterrorismo, con la participación de Argentina.

Brasil representa el último bastión para la expansión de la hegemonía estadounidense bajo la “Doctrina Donroe”. El proyecto busca el freno al avance de China en la región.

Javier Milei formó parte de esta campaña con un posicionamiento activo a favor de Flávio Bolsonaro, a quien acompañó en su acto de lanzamiento presidencial en julio en San Pablo.

Sus continuas descalificaciones hacia Lula causaron la más grave crisis diplomática bilateral de las últimas décadas con el retiro de ambos embajadores.

El contexto actual dista del clima caliente de la última elección entre Lula y el hoy encarcelado Jair Bolsonaro.

Aquel proceso incluyó movilizaciones y la toma de los tres poderes del Estado el 8 de enero de 2023, hechos por los cuales Jair Bolsonaro recibió una condena a 27 años de prisión por golpismo.

“No creo que nada particularmente esté en juego.

Brasil es una democracia consolidada y qualquiera que gane estará sometido a las reglas de juego y la principal regla de la democracia es la alternancia de poder”, dijo el analista Alberto Almeida, investigador del Instituto Brasilis y autor del libro “El voto del brasileño”.

La decisión final, según las previsiones, tendrá demora más allá de este domingo ante la ausencia de una sorpresa mayúscula en las urnas.

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