En el marco de las tareas de asistencia y contención comunitaria desplegadas ante situaciones de emergencia, efectivas de la Policía de Misiones intervienen activamente en el acompañamiento a familias y niños albergados en un centro de evacuados. La labor de las uniformadas busca no solo garantizar la seguridad en el predio, sino también proporcionar apoyo afectivo, organización interna y respuesta directa a las necesidades básicas de las personas que debieron dejar sus hogares de manera transitoria.
En el espacio habilitado para la contingencia comunitaria, familias enteras se encuentran congregadas mientras se articulan los diferentes mecanismos de auxilio. El lugar cuenta con sectores destinados al acopio y distribución de colchones, frazadas y otros insumos indispensables para asegurar condiciones dignas de descanso y permanencia durante el tiempo en que los damnificados no puedan regresar a sus respectivos inmuebles.
Acompañamiento integral a las familias afectadas
La presencia policial en los centros de acogida cumple un rol fundamentalmente humanitario en estos momentos críticos. Con una mirada centrada en el bienestar de la niñez y las personas más vulnerables, el personal femenino de la fuerza de seguridad provincial mantiene un contacto fluido y permanente con las madres, padres y niños, organizando actividades cotidianas y colaborando en el cuidado de los más pequeños dentro del salón comunitario.
Este abordaje de proximidad resulta indispensable en contextos donde el desarraigo momentáneo genera incertidumbre y estrés en los grupos familiares. La labor incluye la supervisión de las áreas de descanso, el ordenamiento de los elementos de socorro provistos por los organismos gubernamentales y la detección temprana de requerimientos especiales, tales como vestimenta seca, alimentos específicos o necesidad de atención médica primaria.

El rol social y preventivo de la fuerza de seguridad
Más allá de sus funciones estrictas de prevención del delito y custodia del orden público, la Policía de Misiones suele reconvertir sus capacidades operativas ante incidentes climáticos, contingencias ambientales o urgencias habitacionales. Los agentes se integran a los esquemas de protección civil para ofrecer una respuesta integral que trasciende el patrullaje habitual en la vía pública.
Entre las responsabilidades clave desempeñadas por las efectivas en el centro de evacuados se destacan:
- Contención emocional y recreativa: Facilitar momentos de tranquilidad y diálogo con los menores de edad y sus tutores, reduciendo la angustia propia del desplazamiento de sus viviendas.
- Gestión de insumos esenciales: Monitoreo del stock y la asignación equitativa de colchones, ropa de cama, agua potable y viandas para cada familia registrada.
- Canalización sanitaria: Coordinación ágil con los servicios de salud y ambulancias para la evaluación preventiva de cuadros febriles, dolencias crónicas o lesiones leves que pudieran manifestarse entre los albergados.
- Preservación de la convivencia: Cuidado de un ambiente armónico y seguro dentro del albergue provisorio, fomentando el respeto mutuo entre los vecinos afectados.
Coordinación operativa y permanencia en los refugios
El funcionamiento de estos espacios de auxilio responde a un esquema de coordinación interinstitucional donde intervienen dependencias del Estado provincial y los municipios. Mientras las cuadrillas técnicas y las patrullas en territorio evalúan el estado de los barrios damnificados y la seguridad en los perímetros de las propiedades desalojadas, los centros comunitarios se constituyen como el epicentro de la asistencia primaria.
La permanencia de los damnificados en estas instalaciones se prolongará de acuerdo a cómo evolucionen los factores que originaron la evacuación preventiva y los posteriores peritajes de habitabilidad en las zonas afectadas. Las autoridades y el personal asignado al resguardo confirmaron que la cobertura logística y la presencia comunitaria se sostendrán ininterrumpidamente hasta que cada familia pueda retornar de manera segura a sus hogares.




