El Ministerio del Agro, junto al Instituto Misionero del Suelo y la Red de Cartografía y Evaluación de Tierras del INTA, puso a disposición una herramienta estratégica que permitirá a productores, técnicos y municipios planificar con mayor precisión el uso, manejo y conservación del suelo.
El Instituto Misionero del Suelo y la Red de Cartografía y Evaluación de Tierras del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria concretaron un proyecto de alto impacto territorial que releva 330.000 hectáreas del departamento Guaraní. El trabajo, ejecutado durante más de dos años por 30 profesionales del INTA y del Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, constituye una herramienta fundamental para la planificación de la producción agroalimentaria y la gestión sustentable del suelo en Misiones. La actividad fue financiada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), mediante un contrato firmado con la Fundación Asuntos Agrarios (FAA) del Ministerio del Agro y la Producción.
Cabe destacar que hasta 2022, el departamento Leandro N. Alem era el único de la provincia que contaba con un estudio de estas características. Con esta nueva cartografía, Misiones amplía su base de información estratégica para la toma de decisiones productivas. Uno de los aspectos más relevantes de la Carta de Suelo es que permite obtener el Índice de Productividad de cada parcela en función de cada cultivo. El relevamiento incluyó exploración, toma de muestras, análisis y estudios específicos, con el acompañamiento de extensionistas e investigadores de San Vicente, Montecarlo y Cerro Azul.
En relación con esta herramienta estratégica, el ministro Facundo López Sartori señaló que se trata de “una herramienta fundamental para la planificación de la producción agroalimentaria de Misiones y la toma de decisiones en torno al recurso suelo”, subrayando la importancia de contar con información precisa para fortalecer la competitividad y la sustentabilidad del sector.

Guaraní: ¿Qué producir y dónde?
Uno de los principales aportes de esta herramienta es que permite conocer el Índice de Productividad de cada parcela según el cultivo que se desee implantar. En términos concretos, se podrá identificar qué sectores de su chacra presentan mejores condiciones para yerba mate, maíz o pino, y cuáles requieren prácticas específicas de manejo o conservación. Esto significa reducir el margen de error en la toma de decisiones, optimizar inversiones y evitar implantaciones en suelos con limitaciones severas. También facilita planificar rotaciones, definir estrategias de fertilización y aplicar prácticas de conservación acordes a la realidad de cada lote.
En un departamento como Guaraní, donde más de la mitad de los suelos se encuentran en serranía con pendientes pronunciadas, contar con esta información resulta clave para prevenir procesos de erosión y preservar el recurso a largo plazo. A través de herramientas digitales asociadas a los mapas, cada productor puede visualizar los índices de productividad y los grados de aptitud directamente para su chacra.
La evaluación de aptitud específica para yerba mate, maíz y pino determinó que más de 140.000 hectáreas presentan clases muy apta y apta para yerba mate; más de 144.000 hectáreas para maíz; y más de 220.000 hectáreas para pino. Entre las conclusiones se detalla que el Índice de Productividad presenta valores más altos en el Gran Paisaje Lomerío, intermedios en la Meseta Central y más bajos en la Serranía. En cuanto a la aptitud biofísica: para yerba mate, el 15,8 % de las tierras son muy aptas, el 28,0 % aptas, el 1,8 % marginales y el 53,7 % no aptas; mientras que para pino el 36,8 % son muy aptas, el 32,7 % aptas, el 21,8 % marginales y el 8,1 % no aptas.
Desde el punto de vista técnico, la clasificación taxonómica -de acuerdo con las Claves para la Taxonomía de Suelos (Soil Survey Staff, 2014)- permitió identificar seis órdenes de suelos: Oxisoles, Ultisoles, Alfisoles, Molisoles, Inceptisoles y Entisoles. En función de la homogeneidad genética y morfológica se definieron 23 Series de suelo.
Las principales limitantes identificadas fueron la susceptibilidad a la erosión hídrica, la acidez y la profundidad efectiva del suelo. En este sentido, el Ing. Agr. Guillermo Reutemann, codirector del proyecto, destacó que “para suelos con pendientes se recomiendan prácticas como el cultivo en curvas de nivel y cobertura vegetal, la construcción de camellones y canales de drenaje, y la mínima labranza”.
El trabajo fue dirigido por el Dr. Lucas Moretti, coordinador de la Red de Cartografía y Evaluación de Tierras (INTA), y Reutemann, coordinador del IMiS, conformando un equipo técnico con capacidades para avanzar en nuevos estudios en la provincia. Se prevé avanzar en el período 2026-2028 con la generación de Cartografía Semidetallada de Suelos en los departamentos Cainguás y 25 de Mayo, proyecto ya presentado al ministro López Sartori, para su gestión ante el CFI como organismo financiador.
El informe completo puede consultarse en https://agro.misiones.gob.ar/





