El Día de los Abuelos pone sobre la mesa un debate profundo en Buenos Aires. Los especialistas advierten sobre las obligaciones excesivas que sufren las personas.
La abuelidad debe ser una etapa de disfrute, transmisión y compañía familiar. Sin embargo, los expertos señalan que deja de ser saludable cuando absorbe la autonomía.

Tras la jubilación, un adulto en Argentina puede tener hasta treinta años más de vida. En este período, el vínculo con los nietos enriquece a ambas generaciones.
Esa relación no debe convertirse nunca en un factor que cancele proyectos propios. La vida social y la atención de la salud personal continúan siendo prioridades vitales.

La celebración tiene su origen en la festividad litúrgica de San Joaquín y Santa Ana. La tradición cristiana los reconoce como los padres de la Virgen y abuelos.
Esa referencia religiosa moldeó en la Argentina una conmemoración familiar muy arraigada. Busca reconocer el rol activo de las personas mayores dentro del hogar.
Graciela Spinelli, gerontóloga del Centro Los Pinos, analizó esta temática en detalle. Explicó que el rasgo distintivo del vínculo es la menor carga de responsabilidades.







