Ciencia con impacto real: la validación a campo para potenciar a la producción

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A través de ensayos rigurosos y alianzas estratégicas con instituciones académicas y del sector agropecuario, la empresa estatal Biofábrica Misiones garantiza la calidad genética de sus plantines y la efectividad de sus bioinsumos antes de la comercialización.

En el sector agroforestal, la innovación de laboratorio sólo es verdaderamente exitosa cuando demuestra su eficacia en el suelo. Bajo esta premisa, Biofábrica Misiones lleva adelante un estricto proceso de validación a campo, el último y más crucial eslabón en el desarrollo de protocolos de variedades de especies a partir de micropropagación. El objetivo es claro: asegurar que el material genético de origen conocido se traduzca en rendimientos superiores para los productores de la región.

Floricultura: Crisantemos en validación

En el esquema de validación actual de Biofábrica tiene un espacio particular para el sector florícola, con un fuerte avance en el cultivo de crisantemos micropropagados, destinados tanto para la conformación de plantas madres sanas como para la producción comercial de flor de corte.

Actualmente, el equipo técnico se encuentra registrando el comportamiento de estas variedades en territorio. Los ensayos en tiempo real se están llevando a cabo en parcelas estratégicas del INTA y de manera directa en las instalaciones del productor especializado Yamada, en Colonia Luján.

«Llevar los crisantemos micropropagados a entornos de validación reales, como el predio de Yamada y las estaciones del INTA, nos permite constatar la sanidad y el vigor de las plantas madres fuera de la burbuja del laboratorio. Es un paso clave para asegurar que el sector florícola local compita con la más alta calidad comercial», destacó Luciana Imbrogno, Gerente General de Biofábrica.

¿Qué significa validar un desarrollo vegetal?

Validar un plantín implica evaluar su desempeño real cuando llega a las manos del colono. El proceso verifica que la planta se desarrolle adecuadamente y que tenga un rendimiento compatible —o superior— a las variedades comerciales, sumando todas las ventajas de un ejemplar micropropagado (libre de enfermedades y con crecimiento uniforme).

Para lograrlo, el equipo profesional de Biofábrica, en conjunto con técnicos e instituciones, instala parcelas y ensayos. Allí se prueban técnicas de manejo y se evalúan las características vegetales desde su establecimiento, pasando por el desarrollo vegetativo, hasta la producción final.

En este sentido, Imbrogno subrayó: «Validar es la garantía que le damos al productor. Una vez que confirmamos el potencial de producción a campo, la comercialización se puede realizar de forma segura, garantizando que el colono obtenga altos rendimientos».

Alianzas que generan valor

Si bien la experiencia y el conocimiento de los productores rurales es esencial, el trabajo de validación adquiere una robustez institucional superior gracias a las alianzas estratégicas que Biofábrica mantiene con actores clave de la región.

Actualmente, se trabaja en co-creación con el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, el INTA, la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) y la Universidad Nacional del Alto Uruguay (UNAU). El trabajo conjunto de los profesionales es esencial para dar consistencia estadística a los datos, generando no solamente productos listos para el mercado, sino también información científica valiosa para la provincia.

Bioinsumos

La validación de tecnologías no se limita a las plantas; los bioinsumos agrícolas de la firma también atraviesan un riguroso testeo en territorio.

Un ejemplo reciente y contundente tuvo lugar en la Escuela Agrotécnica de Eldorado, en el marco de una tesis de grado de la carrera de Agronomía enfocada en el cultivo de bananos. El ensayo evidenció que al complementar la fertilización química convencional con el bioinsumo Mihoba, se obtuvo más del doble de racimos y el doble de peso promedio en comparación con las parcelas que solo recibieron fertilización tradicional, sin el acompañamiento biológico.

Finalmente, desde la institución recordaron que estas validaciones en el área de bioinsumos cumplen un rol regulatorio estricto, ya que constituyen los respaldos técnicos que deben ser presentados ante el SENASA para obtener los registros oficiales correspondientes, habilitando así su distribución segura en los mercados.

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