Dos parejas desafían las supersticiones y dan el sí este martes 13 en Posadas y San Pedro

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Lejos de los temores populares y del histórico refrán que aconseja no casarse ni embarcarse, dos parejas misioneras decidieron formalizar su unión este martes 13 de octubre. Las ceremonias civiles se llevarán a cabo de manera casi simultánea durante la mañana, una en la capital provincial y la otra en la localidad de San Pedro, reafirmando que el amor y la planificación familiar están por encima de cualquier mito urbano.

Desde el Registro Provincial de las Personas confirmaron que estas dos celebraciones son las únicas programadas oficialmente para la jornada de hoy en toda la provincia. Ambas ceremonias fueron agendadas con antelación y reflejan una tendencia que, aunque minoritaria, continúa presente entre quienes priorizan la disponibilidad de fechas y la concreción de sus proyectos de vida sobre las advertencias del calendario.

Ceremonias en la capital y en el interior provincial

En Posadas, el acto civil tendrá como escenario la Sala Única de Matrimonios, el espacio habitual donde convergen las parejas posadeñas para dar el sí formal ante la ley. Los contrayentes son un hombre de 29 años, oriundo de la localidad de San Ignacio, y una mujer de 26 años, residente y nacida en la capital misionera. El horario fijado para la unión formal es entre las 10:00 y las 10:30 de la mañana.

En esa misma franja horaria, el juzgado de paz y delegación del Registro de las Personas en San Pedro albergará la segunda boda de la fecha. De este modo, la jornada une simbólicamente a la capital y al norte misionero en una misma determinación: concretar un paso fundamental en sus vidas sin permitir que las leyendas sobre la mala fortuna interfieran en el cronograma nupcial.

El peso del mito frente a las decisiones cotidianas

La tradición del martes 13 arrastra siglos de connotaciones negativas en las culturas de raíz hispana y mediterránea. Asociado a la confluencia del día consagrado a Marte —dios romano de la guerra, la violencia y la destrucción— y a la simbología del número trece vinculada a la traición o al desequilibrio, este día suele generar reticencias en la sociedad al momento de emprender viajes, rubricar contratos o formalizar vínculos civiles.

Sin embargo, en los últimos años se observa una desmitificación progresiva de estas creencias. En el ámbito de los registros civiles, muchos ciudadanos consideran la fecha como una jornada ordinaria más, mientras que otros valoran la practicidad de conseguir turnos con mayor facilidad, dado que las jornadas consideradas supersticiosas suelen tener una menor demanda espontánea.

Antecedentes del mismo año en Posadas

La elección de este día no resulta un hecho inédito durante el corriente año en la provincia. El pasado miércoles 13 de enero, la misma Sala Única de Matrimonios de Posadas fue el punto de encuentro para otras dos parejas que decidieron dar el paso legal sin importar el almanaque.

En aquella oportunidad, una de las uniones fue protagonizada por Karina Gómez y Cristian Gallardo, quienes consolidaron su vínculo tras años de convivencia y con dos hijos en común. En su testimonio, la pareja remarcó que la determinación estuvo guiada por convicciones profundas y por la meta de brindar un marco formal a la familia ya constituida, restando valor a los temores populares.

Durante la misma jornada de enero, Blanca Barreto y Mauricio Jiménez celebraron su enlace después de 11 años compartidos y tres hijos criados en conjunto. Ambos explicaron en su momento que la obtención del turno para esa fecha específica coincidió con sus posibilidades organizativas y que decidieron no postergar el trámite, desestimando cualquier influencia de la superstición en su futuro común.

Proyectos que trascienden los calendarios

Con las ceremonias previstas para hoy en Posadas y San Pedro, la provincia vuelve a sumar historias donde prima la voluntad de los contrayentes por sobre los condicionamientos culturales heredados. Para las dos nuevas parejas misioneras, este martes 13 quedará registrado en los libros de actas no como un motivo de recelo, sino como el punto de partida oficial de una nueva etapa compartida.

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