La dura derrota sufrida por Boca Juniors frente a Deportivo Riestra sacudió con fuerza el clima interno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El marcador adverso de tres a cero dejó al desnudo múltiples preocupaciones en el plantel profesional.
Rodolfo Vasco Arruabarrena asumió la conducción técnica en su regreso al club y debió afrontar un comienzo muy desfavorable. El estreno en el Torneo Clausura expuso las falencias colectivas que ahora el cuerpo técnico intenta corregir de inmediato.
El estratega no dudó en ponerse al frente de la situación y se declaró como el principal responsable del traspié. Aseguró que continuará trabajando con intensidad para conseguir los objetivos necesarios en el próximo compromiso internacional.

El entrenador remarcó que conoce perfectamente las condiciones de sus futbolistas y mantendrá firmes sus convicciones tácticas. La mirada ya se encuentra puesta en el desafío que la institución afrontará próximamente frente a O’Higgins.
Durante su análisis posterior al encuentro, el director técnico reconoció con total franqueza los errores cometidos en la defensa. Explicó que el equipo falló de manera consecutiva en las tres jugadas determinantes que derivaron en los tantos.
La falta de reacción anímica tras recibir los golpes durante el primer tiempo resultó un factor clave en el desarrollo. El conductor táctico admitió que el trámite se tornó irreversible pese al tiempo restante en el campo.







