Más de 600 hectáreas arrasó el incendio forestal que azotó la localidad de Volcán, en la provincia de Jujuy. Las llamas, que se desataron el martes, ya fueron contenidas por los equipos de emergencia tras dos días de intenso trabajo.
Las autoridades confirmaron que el foco ígneo pasó de estar fuera de control a encontrarse dominado en todos sus flancos. Sin embargo, advierten que dentro del perímetro persiste actividad ígnea y el riesgo de rebrotes sigue latente.
El coordinador de Defensa Civil, Carlos Mamani, explicó a Radio 2 que el siniestro está categorizado como dominado. Aún así, se mantienen guardias de cenizas y monitoreos constantes para evitar una reactivación del fuego.
La rápida extensión de las llamas se debió a los fuertes vientos que azotaron la zona. Esto obligó a realizar un corte preventivo sobre la Ruta 9, que ya fue levantado tras la contención del incendio.
Mamani detalló que, desde la alerta, se articularon acciones inmediatas con Bomberos Voluntarios de Maimará, Tilcara y Humahuaca. También participaron la Brigada de Incendios Forestales y la Comisión Municipal de Volcán.

El principal objetivo de los equipos fue proteger las viviendas y el ganado de los pobladores de la zona de montaña. Las extremas condiciones topográficas de la Quebrada complicaron el despliegue del personal.
La alta presencia de arbustos y pastos secos aceleró la combustión y dificultó las tareas de extinción. Los brigadistas trabajaron con mochilas de agua y cadenas de extinción para frenar el avance de las llamas.
Cristian Puca, cuidador de una finca en el sector de Chilcayoc-Lagunillas, relató al portal Somos Jujuy que el fuego se originó poco después de las 14:30. Una rama de pino cayó sobre un tendido eléctrico por la fuerza del viento.
El impacto provocó un cortocircuito y, en cuestión de minutos, las llamas se propagaron rápidamente. La prioridad de trabajadores y vecinos fue proteger las viviendas y liberar a los animales.
Puca precisó que abrieron todos los portones de los potreros para que el ganado huyera hacia zonas más seguras. Una vez controladas las llamas, los habitantes recorrieron el área para localizar a los animales y dimensionar los daños.

El incendio consumió cerca del 80% de los pastizales de la finca donde trabaja Puca. La preocupación principal ahora es la escasez de alimento para el ganado, que quedó sin pasto disponible.
Antenor Sánchez Mera, propietario de otra finca afectada, coincidió en que las consecuencias más severas se registraron en los campos y la infraestructura rural. Las llamas destruyeron una cantidad significativa de alambrados.
Esto obligó a los productores a improvisar soluciones para evitar que el ganado llegara a la ruta. Sánchez Mera estimó que entre el 50% y el 70% de los pastizales de su propiedad fueron consumidos por el fuego.
Además, alertó que el daño en los alambrados supone un riesgo adicional de accidentes. La presencia de animales sueltos en la ruta podría derivar en siniestros viales.
Las condiciones climáticas, caracterizadas por fuertes vientos y humo intenso, dificultaron el trabajo de los brigadistas durante las primeras horas del operativo. A pesar de ello, lograron contener el avance de las llamas.
Mamani alertó sobre la llegada de agosto, un mes históricamente crítico por los vientos del norte en la región. Instó a la población a reforzar la seguridad de las viviendas, asegurando correctamente las chapas de los techos.
También pidió evitar sobrecargas de piedras o bloques en muros precarios, ya que estas prácticas aumentan el riesgo de colapsos estructurales. El funcionario confirmó que se llevan adelante tareas de desmalezamiento y construcción de caminos cortafuegos.







