Una joven de la comunidad mbya guaraní se convirtió en la única árbitra de Fracrán

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Celeste Núñez tiene apenas quince años y encontró en el arbitraje una gran vocación que transforma por completo su vida diaria. Vive junto a sus padres y sus ocho hermanos en la comunidad mbya guaraní Paí Antonio Martínez, donde es la única mujer que ejerce esta difícil tarea.

Sus primeros pasos dentro de las canchas comenzaron como jugadora en los equipos femeninos del municipio de Fracrán que disputaban las Ligas Interculturales. Probó en diferentes sectores del campo de juego, pero con el tiempo descubrió que su verdadera pasión estaba vinculada con la conducción y el arbitraje.

Esa vocación nació gracias al ejemplo cercano de su padre, Marcos, quien jugó al fútbol durante su juventud y luego se convirtió en árbitro. Fue él quien la acompañó de manera incondicional en su formación y la llevó hasta San Vicente para realizar el curso oficial necesario.

Tras asistir a las clases obligatorias dos veces al mes, logró obtener su diploma habilitante para dirigir partidos oficiales. Sin embargo, el camino no resultó sencillo al principio, ya que los nervios le jugaron una mala pasada durante su debut como jueza de línea en un encuentro infantil.

Aquel estreno complicado ocurrió en San Pedro y la llevó a tomar la decisión de alejarse de la actividad por un tiempo prudencial. Pese a ese traspié inicial, continuó acompañando fielmente a su padre en cada jornada futbolística y se preparó con mayor firmeza para tener nuevas oportunidades.

El punto de inflexión llegó cuando viajó junto a su padre hasta El Soberbio, a unos ciento veinte kilómetros de su hogar, y debió ingresar de urgencia. Un juez de línea designado no se presentó al encuentro y ella asumió la responsabilidad con total profesionalismo, recuperando así la confianza perdida.

Esa valiosa experiencia le permitió confirmar que deseaba continuar por ese camino dentro del deporte. Por esta razón, tomó la firme determinación de dejar de participar como jugadora en su equipo para ser convocada exclusivamente como jueza y sumar experiencia constante en cada fecha.

Además de su intensa actividad deportiva, la joven mantiene un fuerte compromiso con su educación formal y cursa actualmente el tercer año del secundario. Asiste diariamente a la institución escolar ubicada dentro de su propia comunidad y espera conseguir alguna beca para continuar especializándose en el arbitraje.

Su gran objetivo profesional va mucho más allá de dirigir en las ligas de la región y apunta a los escenarios más importantes del planeta.

Tomando como principal referente al histórico italiano Pierluigi Collina, la joven sueña con pisar el césped de los estadios mundialistas más reconocidos de todo el mundo.

Durante una entrevista reciente, la jueza deportiva expresó con total entusiasmo sus ambiciosas metas para el futuro cercano: Me gustaría en unos años ir a dirigir en canchas de mundiales, como por ejemplo el Monumental, reafirmando sus profundas ganas de llegar a lo más alto de la disciplina.

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