La selección de España podría entregar casi el treinta por ciento de su galardón al fisco.
El Servicio de Impuestos Internos retendría quince millones de dólares del premio mundialista.
La legislación federal obliga a aplicar esta fuerte deducción a los deportistas no residentes.
La medida generó un intenso debate institucional en la capital estadounidense durante los últimos días.
Diversos legisladores criticaron duramente la normativa vigente y calificaron el gravamen como excesivo.
Consideran que este sistema financiero perjudica la llegada de talentos internacionales al país.
El representante Tim Burchett cuestionó públicamente el impacto negativo de esta carga impositiva.
Afirmó que la administración federal debería alentar a los visitantes a invertir su dinero localmente.
Necesitamos un mejor sistema tributario para no asfixiar económicamente a quienes nos visitan con esfuerzo.
Otros congresistas respaldaron esta postura crítica frente a la millonaria tajada fiscal impuesta en el territorio.
Rechazaron que los atletas deban afrontar semejantes descuentos por sus logros deportivos obtenidos.
Jonathan Jackson y Burgess Owens encabezaron los cuestionamientos contra la dureza del gravamen aplicado.
Los funcionarios manifestaron su total desacuerdo con las actuales regulaciones impositivas federales.
Los que están trabajando no deberían tener que pagar el treinta por ciento de sus ingresos por impuestos.
La controversia pone en evidencia las complejidades regulatorias que enfrentan las figuras extranjeras.
El debate legislativo continúa abierto mientras crecen las demandas de reformas fiscales urgentes.







