Un robo de casi 7 millones de pesos en una vivienda del barrio Ingar, en Posadas, terminó con un resultado inesperado para la policía. Lo que comenzó como una investigación por un hurto domiciliario derivó en allanamientos que permitieron desbaratar un punto de venta de drogas en pleno funcionamiento.
La denuncia la presentó una mujer de 52 años, que aseguró que delincuentes forzaron la puerta de su casa y se llevaron dólares, una notebook y otros objetos de valor. A partir de ese hecho, la División Investigaciones de la Unidad Regional X empezó a seguir pistas que la llevaron hasta dos inmuebles sospechosos.
Con el intercambio de información con la Unidad de Inteligencia Criminal de Gendarmería Nacional, los investigadores lograron identificar dos viviendas ubicadas sobre las avenidas Andresito y Jauretche. La Justicia autorizó allanamientos simultáneos, que se realizaron durante la madrugada del sábado.
En uno de esos procedimientos, los efectivos detuvieron a un hombre de 30 años identificado como Héctor Miguel E. Secuestraron herramientas que habrían sido usadas para el robo, teléfonos celulares, una motocicleta, cerca de un millón de pesos en efectivo y varios de los elementos que la víctima había denunciado como sustraídos.
Pero el hallazgo más preocupante ocurrió en el segundo allanamiento. Allí, los policías descubrieron que el inmueble funcionaba como un presunto narcobúnker, es decir, un punto de venta de estupefacientes. En el lugar incautaron casi 40 gramos de clorhidrato de cocaína fraccionada y lista para comercializar, con un valor estimado cercano al millón de pesos, además de dinero y otros elementos vinculados a la actividad ilegal.
El operativo contó con el apoyo táctico del Grupo de Intervención Rápida (GIR), lo que refleja la planificación y el riesgo que implicaba la intervención. El detenido quedó a disposición de la Justicia, mientras la investigación continúa abierta para determinar si hay más personas involucradas tanto en el robo como en la red de comercialización de drogas.







