El referente rural advirtió que la relación comercial entre el valor de la hoja verde y los principales insumos productivos sufrió un retroceso drástico. Según explicó en declaraciones radiales, actualmente se necesitan cerca de treinta y un kilogramos de materia prima para adquirir un litro de combustible.
Durante la entrevista, el productor detalló que esta desproporción afecta de manera directa la supervivencia económica de las familias dedicadas a la actividad agraria. La comparación refleja cómo el encarecimiento de los insumos contrasta fuertemente con la baja en el precio que perciben los trabajadores rurales.
Frente a este escenario adverso, los productores organizan una movilización con tractores y camiones que tendrá como destino final la localidad de Puerto Iguazú. La protesta busca visibilizar el malestar generalizado del sector y exigir respuestas concretas por parte de las autoridades del Gobierno nacional.
La columna de manifestantes planea desplazarse utilizando la ruta nacional 101 mientras transportan un documento oficial dirigido al presidente Javier Milei. En ese escrito detallan los principales reclamos elaborados por las bases agrarias para intentar destrabar la compleja situación productiva regional.
Uno de los puntos centrales del petitorio consiste en la restitución inmediata del Instituto Nacional de la Yerba Mate para regular nuevamente la actividad. Peterson remarcó que resulta indispensable recuperar marcos institucionales que garanticen condiciones equitativas y establezcan reglas claras de comercialización para todos los actores.
Asimismo, el sector cuestionó el elevado nivel de concentración empresarial que existe actualmente dentro del mercado yerbatero provincial. Según las estimaciones aportadas por el dirigente, unas pocas compañías concentran la mitad de la materia prima, perjudicando seriamente a los pequeños colonos independientes.
Otro de los ejes prioritarios presentados por los productores comprende la implementación de estrictos controles de calidad sobre la materia prima importada. Alertaron que el ingreso masivo de producto extranjero presiona a la baja los precios locales y desestabiliza por completo el mercado interno misionero.
Además de los inconvenientes comerciales, las familias rurales enfrentan serias dificultades financieras debido a los extensos plazos de pago impuestos por la industria. Peterson denunció que los agricultores terminan financiando el circuito comercial de las grandes empresas mientras atraviesan situaciones cercanas a la quiebra.
El referente yerbatero rechazó enfáticamente la denominada teoría del derrame económico aplicada al rubro agroindustrial. Argumentó que el incremento sostenido de las exportaciones no se traduce automáticamente en mejoras salariales ni en mayores ingresos para los productores primarios de las chacras.
Para financiar la protesta hacia Puerto Iguazú, los trabajadores organizan colectas solidarias destinadas a cubrir los gastos logísticos del traslado. La falta de recursos económicos y el estado deteriorado de la maquinaria agrícola complican el desplazamiento de aquellos colonos que viven más alejados.
La crisis actual despertó inevitables recuerdos de las históricas protestas agrarias registradas durante los años noventa y principios de este milenio. Muchos de aquellos antiguos manifestantes conservan tractores obsoletos mientras observan con preocupación el futuro incierto de las nuevas generaciones rurales.
El impacto socioeconómico también se refleja en la decisión de varias familias de poner a la venta sus pequeñas propiedades rurales. Peterson señaló que este fenómeno constituye una señal inequívoca del ahogamiento financiero que soportan los productores tradicionales en la actualidad.
Ante este panorama desalentador, las dificultades económicas obligan a los agricultores a desprenderse de bienes personales para solventar gastos básicos familiares. Varios productores admitieron que deben vender pertenencias acumuladas durante años para garantizar la continuidad educativa universitaria de sus hijos.
Pese a las tensiones existentes, los organizadores de la protesta manifestaron su predisposición al diálogo con los funcionarios nacionales encargados del área. No obstante, advirtieron que en encuentros previos recibieron respuestas negativas respecto a posibles modificaciones en el esquema económico vigente.
El sector rural insiste en la necesidad de apartar las legítimas demandas gremiales de cualquier especulación partidaria o fanatismo político. Reafirman que su único objetivo consiste en defender la subsistencia económica de las familias que trabajan diariamente la tierra en territorio misionero.
La movilización convocada para los próximos días se perfila como un llamado de atención urgente hacia las políticas oficiales implementadas para el agro. Los productores confían en que la asamblea prevista en Puerto Iguazú permita definir los pasos siguientes del plan de lucha.




