Investigadores del INTA en Cerro Azul, Misiones, encontraron una nueva utilidad para los palitos de yerba mate. Este residuo abundante de la industria yerbatera se transforma ahora en biocarbón, un material con alto potencial para mejorar la calidad del suelo.
El proyecto es liderado por la magíster Lorena Barbaro, quien junto a su equipo busca darle valor agregado a un desecho regional. La iniciativa apunta a convertir un problema ambiental en una herramienta para la agricultura sostenible.







