Un caballo se desplomó sobre el asfalto en la avenida Centenario y calle Vivanco, en Posadas, durante la siesta del jueves. El animal mostró signos de extrema debilidad y murió a los pocos minutos, en un hecho que volvió a poner el foco sobre la presencia de equinos sueltos en zonas urbanas de la capital misionera.
El episodio ocurrió en el límite con una reserva de usos múltiples, un área que debería ser de resguardo ambiental pero que en los hechos se convirtió en escenario de una tragedia evitable. Desde la Fundación Libre Relincho advirtieron que la situación es cada vez más crítica y reclamaron una intervención urgente de las autoridades frente a lo que consideran una «irresponsabilidad» de los propietarios.
Roberto Michel, integrante de la fundación protectora, analizó la problemática en declaraciones a Radio Up y fue contundente: «Respecto a esta cuestión de costumbre, primero tenemos que entender de que no estamos en el 1800 o en 1900. Estamos en el 2026. La ciudad es casi todo cemento, asfalto, construcciones, cada vez es más grande la cobertura de todo el ejido municipal y estos animales no deben estar dentro de una ciudad».
El activista vinculó la presencia de caballos en las calles con prácticas culturales que, según dijo, ya no tienen lugar en una urbe moderna. «Es tipo costumbrismo que se tiene que terminar porque es un animal que necesita muchísimo espacio, es un animal que forma sociedades, manadas y debe vivir en ese tipo de condiciones», agregó, al tiempo que señaló que «de esta manera no se respetan las cinco libertades del animal, que es su libertad de espacio y todo lo que necesita para relacionarse y tener vida de animal».
Michel también apuntó contra los dueños que tienen a los equinos como si fueran mascotas domésticas. «Últimamente estamos viendo que lo están teniendo como si fuera un perro. Y eso no está bien», sostuvo, en un mensaje directo hacia quienes mantienen a estos animales en condiciones inadecuadas dentro del tejido urbano de Posadas.
Además del sufrimiento animal, el referente de Libre Relincho remarcó el peligro concreto que representan los caballos sueltos en arterias de alto tránsito. Explicó que un equino puede pesar entre 200 y 500 kilos, y que una colisión contra un vehículo que circula a alta velocidad suele tener consecuencias fatales tanto para el animal como para los ocupantes del rodado. Por eso, pidió medidas más firmes por parte de los organismos gubernamentales para evitar que sigan ocurriendo accidentes de este tipo.
Ante la consulta sobre cómo actuar frente al avistaje de caballos en la vía pública, Michel detalló el protocolo formal: hay que comunicarse con el sistema 911 o radicar una denuncia en la comisaría jurisdiccional. De esa manera, las fuerzas de seguridad pueden constatar la situación y, en casos donde se verifiquen escenarios de crueldad o maltrato, interviene el médico veterinario policial y el juez de turno dispone el traslado del ejemplar hacia predios seguros o a las instalaciones de la propia fundación protectora.
La muerte del caballo en la avenida Centenario no es un hecho aislado. En los últimos meses, vecinos de distintos barrios de Posadas denunciaron la presencia constante de equinos deambulando por plazas, bulevares y avenidas, generando riesgo de accidentes y malestar en la comunidad. El debate sobre cómo gestionar esta problemática sigue abierto, mientras las organizaciones protectoras insisten en que la solución pasa por un cambio cultural y por políticas públicas más efectivas que garanticen el bienestar animal y la seguridad vial.







