El papa León XIV recibió el alta médica tras su cirugía pulmonar y prepara su regreso al Vaticano

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El papa León XIV recibió el alta hospitalaria este sábado tras permanecer cinco días internado en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma, donde fue sometido a una intervención quirúrgica para extirparle un adenocarcinoma pulmonar. La noticia fue confirmada de manera oficial por la oficina de prensa de la Santa Sede a partir del informe emitido por su equipo de especialistas, encabezado por los médicos Luigi Carbone y Stefano Margaritora. De acuerdo con el cronograma previsto, el pontífice de 71 años abandonará el centro de salud a primera hora de la tarde para reinstalarse en sus aposentos de la Ciudad del Vaticano.

El parte médico oficial certificó los resultados positivos de los últimos estudios de control realizados en las primeras horas de la jornada. Según detalló el comunicado de la Santa Sede:

“Tras los análisis de sangre, la radiografía de tórax realizada este sábado por la mañana y la evaluación de su estado clínico, el Santo Padre ha sido dado de alta”.

Con este aval profesional, el obispo de Roma podrá retomar de forma gradual sus compromisos pastorales inmediatos. El propio informe médico ratificó que este domingo rezará la tradicional oración mariana del Ángelus asomado a la ventana del Palacio Apostólico, de cara a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro.

Los detalles de la intervención y la recuperación postoperatoria

La necesidad de la intervención quirúrgica había sido comunicada de manera personal y pública por el propio León XIV el pasado domingo 11 de octubre desde la ventana apostólica, instancia en la que explicó que debía someterse a una operación para remover un nódulo pulmonar detectado en exámenes de rutina. El procedimiento se concretó finalmente el martes 13 por la tarde, con una duración de noventa minutos.

Durante la operación, el equipo quirúrgico procedió a la extirpación de un adenocarcinoma —un tipo de tumor maligno— junto con el lóbulo inferior del pulmón derecho. La intervención se llevó adelante mediante una técnica de cirugía videoasistida, descripta por los especialistas como un abordaje radical para asegurar la erradicación del tejido canceroso minimizando el impacto en la pared torácica.

El postoperatorio transitó por carriles sumamente favorables en las instalaciones de la décima planta del Gemelli, reservadas históricamente para la atención de los sucesores de Pedro. A lo largo de la semana, la mejoría clínica le permitió al pontífice no solo descansar, sino también despachar expedientes eclesiásticos y concelebrar misas en la capilla habilitada en ese piso. Precisamente, el Vaticano difundió fotografías recientes donde se observó al Papa con semblante sereno y en buen estado de ánimo mientras oficiaba la eucaristía acompañado por su secretario personal, el sacerdote peruano Edgar Rimaycuna.

Gestiones de paz y diplomacia desde el hospital

A pesar de estar convaleciente, León XIV no interrumpió su agenda diplomática e internacional. Desde su habitación en el centro asistencial romano, el Santo Padre mantuvo una comunicación telefónica de alto nivel con el presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin, en el marco de sus esfuerzos constantes de mediación por el conflicto bélico en el este de Europa.

En dicha conversación, el pontífice solicitó formalmente el establecimiento de una tregua humanitaria con Ucrania y reiteró la disposición total de la diplomacia vaticana para albergar o facilitar instancias directas de diálogo. De manera puntual, León XIV transmitió a las autoridades de Moscú su profunda preocupación por la crítica emergencia que atraviesa la localidad de Oleshki, situada en la región de Jersón, exigiendo que se garantice el arribo irrestricto de asistencia alimentaria y sanitaria de urgencia para los civiles damnificados.

Expectativa e incertidumbre por la gira sudamericana

Con el regreso al Palacio Apostólico concretado, la atención de la Iglesia universal y de las cancillerías internacionales se enfoca en el calendario inmediato del pontífice, en particular en el viaje apostólico a América Latina que está proyectado para desarrollarse entre el 6 y el 17 de noviembre.

El ambicioso itinerario estipulado comprende visitas de Estado y pastorales a Uruguay, Argentina y Perú, un despliegue logístico de envergadura que contempla catorce vuelos y paradas en diez ciudades diferentes a lo largo de once días. No obstante, la confirmación definitiva de la gira permanece supeditada a las recomendaciones y restricciones que dictaminen los facultativos en las próximas semanas.

El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, abordó la complejidad de este compromiso y la realidad del pontificado:

“Dependerá de cómo evolucionen las cosas; debemos esperar a que salga del hospital y ver qué dicen los doctores sobre si está en condiciones de viajar. La pregunta ahora es cuándo regresará, en qué condiciones regresará y qué digan los médicos. Y en función de todos esos factores, el Papa ajustará su pontificado, si es que necesita ser ajustado”.

Aunque la Santa Sede aún no ha formalizado modificaciones ni postergaciones en la hoja de ruta oficial, en los países de destino ya se evalúan alternativas operativas. En ese sentido, la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, advirtió públicamente que los plazos de cicatrización y fortalecimiento pulmonar podrían demandar más tiempo de lo inicialmente estimado, reconociendo que existe la posibilidad de adaptaciones o reprogramaciones en la agenda del Santo Padre.

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