Se filmó en Posadas «El Pasto», un manifiesto fílmico sobre las tareas de cuidado y la maternidad en barrios populares

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La ópera prima de la directora cordobesa Ivana Galdeano concluyó su rodaje en Posadas, Misiones.

Se trata de «El Pasto», un largometraje que narra la odisea de una madre soltera en un barrio popular de Córdoba.

La película es una coproducción interprovincial e internacional que reúne talentos de Córdoba, Misiones, Uruguay y Brasil.

La historia sigue a Karina, una mujer de 36 años que cría sola a sus dos hijos en un terreno tomado del barrio Argüello de la capital cordobesa.

El conflicto central surge cuando las lluvias hacen crecer el pasto y la bordeadora de Karina se quema.

En un barrio declarado zona roja por la presencia de alacranes, ella emprende una odisea de tres días para conseguir el dinero necesario para cortar la maleza.

Para Galdeano, la esencia del filme es clara: «Si tuviera que definir la película en una sola frase, diría que se trata de que somos quienes sostenemos la vida».

La directora busca romper con la invisibilización cinematográfica de las tareas domésticas y de cuidado.

«En general, en el cine se relatan maternidades, pero no ponen el foco en las tareas de cuidado», reflexiona Galdeano.

«Esta peli pone como eje el tiempo vital que significa cuidar», agrega la realizadora sobre su propuesta estética.

La propuesta visual apuesta por un realismo poético que no teme a la precariedad.

Lo poético «es la vida misma», afirma la reconocida directora de fotografía misionera Sandra Grossi, quien trabajó junto a Marcos Rostagno.

«Hay muchísima belleza en esas pequeñas situaciones», explica Grossi.

«Desde una situación tal vez precaria no deja de haber amor, no deja de haber belleza», sostiene la camarógrafa sobre el abordaje visual del filme.

Grossi describe cómo la luz juega un rol narrativo en la película.

«Los rayos de sol que se le filtran por un agujero en el techo llegan a ser hasta poético», comenta sobre una escena clave.

Mariano «Cachu» Orellano, en su debut como director de arte, adoptó una estética de collage propia de los barrios populares.

Utilizaron texturas diversas, colores saturados y materiales que reflejan la idiosincrasia local sin sobre-estilizarla.

Orellano celebró la oportunidad de ser parte de una nueva coproducción misionera. «La verdad que volver a filmar es una satisfacción y una alegría enorme», afirmó el director de arte.

«Que la provincia dé estas posibilidades es un orgullo inmenso», agregó Orellano.

La producción se desarrolló en un contexto económico y político complejo para el sector audiovisual argentino.

Camila Barey, quien debuta como actriz en este proyecto, vincula su papel con su propia trayectoria militante.

«Con Ivana somos amigas de militancia, militancia feminista», cuenta la protagonista sobre su vínculo con la directora.

Barey forma parte de una organización que acompaña a víctimas de violencia de género y a madres protectoras.

«Poder retratar las tareas domésticas, lo que implica cotidianamente la maternidad, para mí es un gran honor», afirma.

Otro aspecto destacado de la producción es la conformación de su equipo de trabajo.

«Es importante rescatar que somos el 90% mujeres y diversidades las que estamos trabajando», señala Grossi.

La colectiva Mutar en Misiones lucha por una mayor visibilidad y acceso de mujeres a los principales roles técnicos.

Grossi describió la vivencia en el rodaje como un «ambiente muy hermoso, de mucho respeto y mucha conciencia de lo que estamos contando».

Barey destacó que tanto el equipo de Córdoba como el de Misiones cuenta con «personas excelentes, muy profesionales y muy dedicadas».

La actriz subrayó el compromiso colectivo que atraviesa todo el proyecto cinematográfico.

«El Pasto» es el resultado de una sólida articulación entre diversas productoras y organismos públicos.

Es una coproducción de Inimaginaria Producciones (Misiones), Los Besos Contenidos (Uruguay), Casa Na Árvore Produções (Brasil), Brava Cine (Argentina) y la productora cordobesa Eliana Campos.

La productora ejecutiva Mónica «Neike» Amarilla, al frente de Inimaginaria Producciones, subrayó que esta unión «habla de las posibilidades que tienen las provincias de fomentar la actividad audiovisual».

La integración de talentos de Córdoba y Misiones permitió enfrentar desafíos de producción poco habituales.

El rodaje se llevó adelante en las dos provincias, grabando exteriores en el barrio de Argüello de Córdoba.

Las escenas principales en interiores se filmaron en una casa del barrio 508 Viviendas de Itaembé Guazú, en la ciudad de Posadas.

El proyecto cuenta con el apoyo crucial del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (IAAviM).

También recibió un fondo exclusivo para mujeres y minorías del Polo Audiovisual de Córdoba y la declaración de interés del INCAA.

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