El Banco de La Pampa refinanció más de $1.000 millones en deudas de tarjetas para aliviar a las familias

Publicado el

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_img
spot_img
Escuchar nota

El Banco de La Pampa ya refinanció más de 1.000 millones de pesos en deudas de tarjetas de crédito.

La medida busca aliviar el sobreendeudamiento que golpea a miles de hogares en plena recesión nacional.

La línea de refinanciación sigue vigente y las autoridades del banco la promocionan activamente.

El presidente de la entidad, Alexis Iviglia, encabeza reuniones con sindicatos y organizaciones empresariales para ampliar el alcance del beneficio.

Iviglia trabaja junto al secretario de Trabajo pampeano, Marcelo Pedehontaa, en estas presentaciones.

El objetivo es llegar a más trabajadores que necesiten reestructurar sus compromisos financieros.

La iniciativa se implementa en un contexto económico complejo para el país. La recesión nacional impacta de lleno en la microeconomía de las familias pampeanas.

El banco ofrece una tasa nominal anual del 49% para financiar saldos impagos de tarjetas. Ese porcentaje está muy por debajo del promedio que maneja el sistema financiero argentino.

Según datos de la entidad, los bancos públicos cobran tasas de hasta el 86% anual. En las entidades privadas, el promedio alcanza el 81% y hay casos que superan el 150%.

Además, el banco pampeano dispone de dos esquemas de refinanciación para deudas irregulares. El primero permite cancelar el compromiso en hasta 36 meses con una TNA fija del 40%.

El segundo esquema extiende el plazo hasta 72 meses con una TNA del 48%. Ambos planes no tienen límite de monto ni exigen un pago inicial.

La decisión del Banco de La Pampa se suma a otras herramientas que lanzaron bancos públicos en distintas provincias.

Todas apuntan a frenar el avance del endeudamiento de los hogares argentinos.

Mientras tanto, en el Congreso avanzan proyectos legislativos para abordar esta misma problemática. El sobreendeudamiento se convirtió en un tema central de la agenda pública.

El director ejecutivo de la plataforma Waya, Leonardo Ferrucci, analizó el fenómeno con crudeza.

«A menudo se deforma el concepto de inclusión financiera o se quiere presentar esta situación como un boom del crédito», afirmó.

Ferrucci explicó que la verdadera inclusión financiera consiste en brindar herramientas para progresar.

El objetivo, dijo, es que las personas no queden atrapadas por el endeudamiento.

El especialista señaló que la situación golpea con más fuerza a trabajadores independientes y monotributistas.

«Mientras el Banco Central impulsa la bancarización, miles de personas enfrentan cierres de cuentas», sostuvo.

Ferrucci también advirtió sobre bloqueos preventivos y restricciones operativas sin explicaciones claras.

«Cada cuenta cerrada representa una persona menos dentro del sistema formal», completó.

La industria nacional, por su parte, reclama medidas urgentes para las pymes. También alerta por la fuerte caída del consumo y la consecuente pérdida de puestos de trabajo.

El especialista reveló que muchas líneas de crédito tienen costos financieros totales superiores al 150% anual. En algunos casos, esos costos incluso trepan por encima del 200%.

Ferrucci indicó que numerosas familias destinan entre el 40% y el 60% de sus ingresos al pago de préstamos.

Esa situación deja un margen mínimo para afrontar gastos cotidianos como alimentos o servicios.

Finalmente, el ejecutivo detalló que el 43% de las personas está en las categorías crediticias 3, 4 y 5.

Eso limita seriamente el acceso a nuevo financiamiento y condiciona la estabilidad económica de millones de hogares.

En ese escenario crítico, las entidades públicas comenzaron a desplegar mecanismos de refinanciación.

La medida busca reducir el impacto del sobreendeudamiento y ofrecer un respiro a las familias más castigadas por la crisis.

Compartir esta noticia:
5H