La Secretaría de Hacienda, que depende directamente del Ministerio de Economía, publica periódicamente los informes oficiales sobre la ejecución presupuestaria. El trabajo de investigación detectó que el superávit alcanzó los 2.030 millones de dólares durante el año 2024.
Durante el período 2025, el excedente informado llegó a 973 millones de dólares. A esto se sumó el primer trimestre del año 2026, donde el superávit alcanzó los 239 millones de dólares, proyectando cifras elevadas para el cierre total.
El informe recordó que la gestión actual había anunciado la eliminación de fideicomisos públicos por considerarlos cajas de la política. Sin embargo, los fondos que continúan vigentes acumularon recursos financieros muy por encima de sus gastos reales ejecutados.
La crítica central del documento apunta al destino final de los recursos retenidos. Gran parte de ese dinero no se ejecutó conforme a las asignaciones específicas de la ley y terminó siendo derivado hacia diversas inversiones financieras estatales.
El periodista Hugo Alconada Mon destacó que los fondos recaudaron más de 8,2 billones de pesos en dos años. Un porcentaje muy elevado de ese dinero fue colocado en letras y títulos públicos para sostener el declamado déficit cero.
Los datos oficiales reflejan que el superávit financiero de los fondos ascendió a 1,86 billones de pesos durante 2024. Al año siguiente, la cifra se ubicó en 1,23 billones de pesos, según los balances contables analizados minuciosamente.
Los fideicomisos ejecutaron apenas el 55,8 por ciento de lo recaudado durante el primer año analizado. Durante el año pasado la ejecución llegó al 69,5 por ciento, mientras que en el primer trimestre actual alcanzó el 69,7 por ciento.
El Estado planificó colocar en instrumentos financieros un cuarenta por ciento más de lo destinado a fines específicos. El Sistema de Infraestructura de Transporte constituye un claro ejemplo de este desvío de recursos presupuestarios previstos originalmente.
Dicho sistema proyecta inversiones financieras por más de 751 mil millones de pesos para este año. Esta cifra representa casi la totalidad del resultado financiero previsto, destinando a colocaciones la abrumadora mayoría de cada peso excedente.
La colocación neta del sector vial superó ampliamente lo destinado a obras concretas durante el período analizado. El Fondo de Infraestructura Hídrica gastó apenas el veinticinco por ciento de sus recursos disponibles, colocando el resto en letras.
El Ministerio de Economía proyecta mantener esta misma metodología financiera en fondos destinados a obras hidráulicas esenciales. Las tareas de mejora en la cuenca del río Salado, ubicada en la provincia de Buenos Aires, continúan fuertemente rezagadas.
Otros cuatro fideicomisos activos completan este complejo cuadro financiero proyectado para el presente año en curso. El Fondo de Garantías Argentino prevé un resultado financiero altamente positivo para sostener las cuentas públicas nacionales.
El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el Gobierno utiliza recursos viales para contribuir al equilibrio fiscal. Esto ocurre a pesar de que el régimen original establece un destino exclusivo para construcción y mantenimiento de rutas.
La Federación del Personal de Vialidad Nacional cruzó datos de accidentes fatales con el estado de las rutas. El relevamiento contabilizó veintinueve muertes en tramos calificados como malos, generando profunda preocupación en distintos sectores sociales.
Los ciudadanos continúan abonando impuestos específicos al cargar combustible, pero esos fondos terminan en otro destino presupuestario. Mientras tanto, se agrava el evidente deterioro de la red vial nacional y crecen los cuestionamientos públicos.




